martes, 21 de diciembre de 2010

Me acorde que cuando era pequeña siempre lo asociaba todo. Por ejemplo, nunca me gusto la tortilla de patata y odiaba estar horas en la cama sin conciliar el sueño, así que cuando no conseguía dormir, siempre pensaba en una gran tortilla recién hecha. O cuando tenia ganas de devolver, siempre se me venia a la cabeza la cara de ese niño que tanto odiaba. Y ahora, diez años después, tumbada boca abajo en mi cama, con la cara enterrada en un cojin azul empapado, no podía evitar sentirme la persona mas estúpida del mundo, porque en ese momento, la única imagen que mi cabeza era capaz de mostrarme era la de una tortilla de patata.

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