No puedo contarte como es realmente, solo puedo decirte como se siente, y ahora mismo es como si tuviera un cuchillo de acero en mi tráquea, no puedo respirar, pero continuaré luchando mientras pueda. Siempre y cuando lo malo parece bueno es como si estuviera en un viaje.
Intoxicado de amor, borracho de mi odio, es como si estuviera inhalando pintura, y me encanta. Cuanto más sufro, más me ahogo. Y justo cuando estoy apunto de ahogarme, ella me resucita. Me odia, y eso me encanta. ''Espera, ¿dónde vas?'', ''te dejo'', ''no, no lo haces, vuelve aquí'.
Estamos retrocediendo, y aquí vamos otra vez, es tan insano, porque cuando va bien, va genial: soy Superman, con el viento a mis espaldas. Ella es Lois Lane. Pero cuando va mal, es horrible, me siento tan avergonzado, rompo. ''¿Quién es ese tío?'', ''¡ni siquiera sé su nombre!''.
Le puse las manos encima. No volveré a caer tan bajo. Supongo que no conozco ni mi propia fuerza.
¿Alguna vez has amado a alguien tanto, que apenas puedes respirar cuando estás con él? Te conoces, y ninguno de los dos sabe que golpearás. Ahora tienes esa sensación tan borrosa, después escalofríos al recordarlo.
Ahora te estás poniendo enfermo de mirarlos. Juras que nuca la has golpeado, que nunca hiciste nada para herirla. Ahora estás en la piel del otro, escupiendo veneno en tus palabras cuando las pronuncias. Empujas, tiras del pelo, arañas, muerdes, arrojas. Tan perdido en los momentos en los que estabas con ella.
Es la rabia la que se encargó, os controló a los dos. Así que dicen que es mejor que vayais por caminos separados. Supongo que no te conocerán, porque hoy fue ayer, ayer está acabado, es un nuevo día. Suena como a discos rotos, pero le prometiste que la próxima vez te retendrás, no tienes otra oportunidad: la vida no es juego de la Nintendo. Pero volviste a mentir. Y Ahora la ves marchar desde la ventana.
Ahora sé que dijimos cosas, hicimos cosas, que no sentíamos. Y volvemos a caer en los mismos patrones, la misma rutina. Pero tu temperamento es igual de malo que el mío, eres igual que yo. Pero cuando se trata de amor, eres como un ciego. ''Nena, por favor, vuelve. No eras tú, nena, era yo''.
Quizás nuestra relación no es tan loca como parece, tal vez esto es lo que pasa cuando un tornado se encuentra con un volcán. Todo lo que sé es que te quiero demasiado como para irme así que entra, recoge tus maletas de la acera. ¿No oyes la sinceridad en mi voz cuando hablo? Te digo que es mi fallo, mírame a los ojos. La próxima vez que este cabreado dirigiré mi ira contra la pared seca, la próxima vez... No habrá próxima vez. Perdono, aunque sepa las mentiras, estoy cansado de juegos, solo la quiero de vuelta.
Sé que soy un mentiroso.
Pero si ella trata de volver a dejarme otra vez, la ataré a la cama y prenderé esta casa en llamas.
viernes, 21 de enero de 2011
She
En la primera página de nuestra historia, el futuro se veía tan brillante... Pero todo esto se volvió tan malvado, no sé por qué sigo aún sorprendida. Incluso los ángeles tienen sus planes maléficos, pero tú llevas la muerte a un extremo.
Pero siempre serás mi héroe, incluso aunque te hayas vuelto loco.
Ahora hay confusión en nuestras voces, cristales rotos a causa de nuestras peleas... En este tira y afloja tú siempre ganarás, incluso aunque yo tenga razón; porque me alimentas con fábulas, palabras violentas y amenazas vacías. Lo peor es que estas peleas son lo que me dejan satisfecha.
Tal vez sea masoquista: trato de correr, pero no quiero dejarte nunca, hasta que las paredes se mezclen con el humo y se marchen con todos nuestros recuerdos.
"Esta mañana, despertaste, un rayo de Sol te dio en la cara. Cuando ya no queda nada por maquillar, tratamos de recomponer lo que destruimos. Cálla, cariño, baja la voz, y me dijiste: 'me dolerá tanto, pero la otra noche me empujaste contra la mesa de noche, así que puedo expulsarte de mi vida. No me toques, no lo intentes porque puedo gritar si lo haces'.
Sal de la habitación y te seguiré como un cachorro perdido. Nena, sin ti no soy nada, estoy tan perdido, abrázame, dime lo feo que soy, pero que me amarás siempre. Y después de esto empújame, hazme ver las consecuencias del destructivo camino por el que vamos. Somos dos psicópatas, pero sabemos que no importa cuantos cuchillos nos clavemos por la espalda, porque siempre tendremos la espalda del otro, somos afortunados.
Juntos movemos montañas, no hagamos una montaña de un grano de arena. Sí, me golpeaste dos veces, pero ¿quién está contando? Tal vez yo te haya pegado tres veces, estoy empezando a perder la cuenta, pero juntos siempre seremos "para siempre", hemos encontrado la fuente de la juventud.
Nuestro amor es tan loco, nosotros estamos locos, pero me negué a recibir asesoramiento. Esta casa es tan grande, si tú te vas, quemaré los dos mil metros cuadrados.
No hay nada que puedas hacer: Si tú estás conmigo, vivo en mi mente retorcida; sin ti, estoy fuera de control.
Pero siempre serás mi héroe, incluso aunque te hayas vuelto loco.
Ahora hay confusión en nuestras voces, cristales rotos a causa de nuestras peleas... En este tira y afloja tú siempre ganarás, incluso aunque yo tenga razón; porque me alimentas con fábulas, palabras violentas y amenazas vacías. Lo peor es que estas peleas son lo que me dejan satisfecha.
Tal vez sea masoquista: trato de correr, pero no quiero dejarte nunca, hasta que las paredes se mezclen con el humo y se marchen con todos nuestros recuerdos.
"Esta mañana, despertaste, un rayo de Sol te dio en la cara. Cuando ya no queda nada por maquillar, tratamos de recomponer lo que destruimos. Cálla, cariño, baja la voz, y me dijiste: 'me dolerá tanto, pero la otra noche me empujaste contra la mesa de noche, así que puedo expulsarte de mi vida. No me toques, no lo intentes porque puedo gritar si lo haces'.
Sal de la habitación y te seguiré como un cachorro perdido. Nena, sin ti no soy nada, estoy tan perdido, abrázame, dime lo feo que soy, pero que me amarás siempre. Y después de esto empújame, hazme ver las consecuencias del destructivo camino por el que vamos. Somos dos psicópatas, pero sabemos que no importa cuantos cuchillos nos clavemos por la espalda, porque siempre tendremos la espalda del otro, somos afortunados.
Juntos movemos montañas, no hagamos una montaña de un grano de arena. Sí, me golpeaste dos veces, pero ¿quién está contando? Tal vez yo te haya pegado tres veces, estoy empezando a perder la cuenta, pero juntos siempre seremos "para siempre", hemos encontrado la fuente de la juventud.
Nuestro amor es tan loco, nosotros estamos locos, pero me negué a recibir asesoramiento. Esta casa es tan grande, si tú te vas, quemaré los dos mil metros cuadrados.
No hay nada que puedas hacer: Si tú estás conmigo, vivo en mi mente retorcida; sin ti, estoy fuera de control.
sábado, 15 de enero de 2011
(CO)RAZONES
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa, y esas maneras, y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte: "venga, hazte un peta y me lo cuentas". No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace, y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos.
Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma en que roza las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo.
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "mira, sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.
Y nada más
Él se pasaba la vida en hoteles de una noche, ella lo perdió todo en el asiento trasero de un coche. Él siempre dijo que tenía una historia que contar, ella no tenía nada, y aquel día decidió escuchar. Él se asomaba al escote de la soledad, en el mismo bar donde ella convertía sus sueños en humo. Él siempre dijo que debió de quedar algo donde algo hubo, ella se abandonaba al paraíso de un placer artificial.
Él se acercó, gritándole su nombre, ella pensó para sí: "sé amable", pero no hay ganas de hombres. Y él insistió, en una casa de un otoño vacía y ella contestó: "así está mi corazón".
Ella dijo que cada historia tiene su final, y que ha aprendido a no volver la vista atrás, él le dijo: "no te asustes si hoy no quiero amar, si esta noche sólo quiero despertar contigo, y nada más".
La noche entraba para iluminar el cuarto. Ella se desnudaba ayudada de otras manos, él besó el oscuro pozo que dibujaban sus labios, ella recorrió el espacio vacío que dejaban sus brazos. Él intentó memorizar todo su cuerpo, para poder disponer de aquel placer en cualquier otro momento. Ella intentó darle un sentido a todo aquello, él mintió, piadoso y necesitado: "claro que te quiero".
Ella despertó, desnuda y sola encima del colchón tratando de recordarle sin una mente en los muslos. Él quizá estaría preguntándole su nombre a otra mujer, ella se vistió tranquila y salió de aquel hotel.
Él se acercó, gritándole su nombre, ella pensó para sí: "sé amable", pero no hay ganas de hombres. Y él insistió, en una casa de un otoño vacía y ella contestó: "así está mi corazón".
Ella dijo que cada historia tiene su final, y que ha aprendido a no volver la vista atrás, él le dijo: "no te asustes si hoy no quiero amar, si esta noche sólo quiero despertar contigo, y nada más".
La noche entraba para iluminar el cuarto. Ella se desnudaba ayudada de otras manos, él besó el oscuro pozo que dibujaban sus labios, ella recorrió el espacio vacío que dejaban sus brazos. Él intentó memorizar todo su cuerpo, para poder disponer de aquel placer en cualquier otro momento. Ella intentó darle un sentido a todo aquello, él mintió, piadoso y necesitado: "claro que te quiero".
Ella despertó, desnuda y sola encima del colchón tratando de recordarle sin una mente en los muslos. Él quizá estaría preguntándole su nombre a otra mujer, ella se vistió tranquila y salió de aquel hotel.
viernes, 14 de enero de 2011
La niña, que se ha enamorado.
Y tú me preguntas, ¿por qué lo dices? ¿Tanto se nota? Como si estuvieras sorprendida. No lo estás. Sabes perfectamente cuáles son tus sentimientos hacia él, y a él le ocurre lo mismo. Estás concienciada de que no todo el mundo tiene la misma suerte que tú, que no todos encuentran a su alma gemela con tanta facilidad. Así que aunque seas como yo, una niña tonta que no puede parar de hacer el payaso, loca, terca, y de vez en cuando un poco caprichosa, sabes lo que es él para ti, y que no lo puedes dejar escapar. No actúas como esas niñas que van de maduras pero que en realidad "le tienen miedo al compromiso", y no pueden aguantar a la misma persona más de dos meses seguidos. Vosotros sabéis lo que queréis.
Y, bueno, ya que me lo has preguntado, te contestaré. Se nota porque cada vez que te quedas en silencio, cuando hablas, es él el tema de conversación, y no te cansas de recalcar que él no es solo tu novio, además es tu mejor amigo, que tienes una confianza con él que no tienen otras parejas. Que le quieres muchísimo, y que hasta su madre te cae bien. Que te da igual tener que ir a nadar con él porque se rompió la pierna y tiene que ir a rehabilitación. Que soportas las broncas de tu estricto padre por él, y que no te hartarás de decirle nunca que jamás os separará.
Ya va un año, y no lo espero, porque estoy más que segura que a este se le sumarán muchos, muchísimos más. Y que yo estaré a vuestro lado para verlo, porque no hay nada que me haga más feliz.
Y, bueno, ya que me lo has preguntado, te contestaré. Se nota porque cada vez que te quedas en silencio, cuando hablas, es él el tema de conversación, y no te cansas de recalcar que él no es solo tu novio, además es tu mejor amigo, que tienes una confianza con él que no tienen otras parejas. Que le quieres muchísimo, y que hasta su madre te cae bien. Que te da igual tener que ir a nadar con él porque se rompió la pierna y tiene que ir a rehabilitación. Que soportas las broncas de tu estricto padre por él, y que no te hartarás de decirle nunca que jamás os separará.
Ya va un año, y no lo espero, porque estoy más que segura que a este se le sumarán muchos, muchísimos más. Y que yo estaré a vuestro lado para verlo, porque no hay nada que me haga más feliz.
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